Una marea azul tiñe la Costa del Sol con Aitana en un concierto con las entradas agotada

La cuenta atrás terminó en la noche del 19 de junio cuando los primeros acordes de 6 de febrero desataron la euforia en Marenostrum Fuengirola. Mientras miles de personas abarrotaban el recinto con todas las entradas vendidas desde semanas atrás, otros muchos seguían el concierto desde la playa, tumbados sobre la arena justo detrás del escenario, una de esas estampas que solo se repiten verano tras verano junto al Castillo Sohail. Aitana regresaba a la Costa del Sol con su gira Cuarto Azul convertida en una de las grandes estrellas del pop español y encontrándose de nuevo con un público entregado desde el primer minuto. 

La artista apareció sobre una escenografía que recrea el universo de su último trabajo: un gran cuarto azul construido sobre el escenario, con escaleras, distintos niveles y una espectacular realización apoyada en una gran pantalla horizontal y dos laterales verticales que multiplicaban cada detalle del espectáculo. El trabajo de las cámaras en directo permitió seguir de cerca tanto las coreografías como los momentos más íntimos. Se podía disfrutar de cada detalle del show desde cualquier rincón del recinto.

Tras el arranque, no tardaron en llegar algunos de los temas más celebrados de la noche. DarariAQYNE y Gran Vía fueron elevando la temperatura de un concierto en el que la cantante también dedicó tiempo a interactuar con sus seguidores. Entre las numerosas pancartas que recibió, destaca una ilustración que la representaba como espetera malagueña y unos llamativos calcetines personalizados con su propia cara. 

“Sería un poco raro que me pusiera yo misma unos calcetines con mi cara; se los daré a mi novio o a mis padres”, bromeó provocando las risas de todo el recinto. 

Uno de los momentos más especiales llegó cuando Aitana bajó hasta el foso para saludar a los asistentes, hacerse fotografías y recoger algunos regalos. Entre flores, cartas y muestras de cariño, la cantante volvió al escenario visiblemente emocionada. “Todo merece la pena cuando bajo y me dais la mano y me llenáis de energía. Gracias de corazón”, confesó. Esa cercanía también quedó reflejada antes del concierto, cuando la artista cumplió el sueño de Diana, una joven cordobesa con una enfermedad rara que pudo conocer personalmente a su cantante favorita en una emotiva visita que su familia difícilmente olvidará. 

La conexión con Andalucía estuvo presente durante toda la noche. Cuando una fan le entregó una bandera andaluza, Aitana la mostró orgullosa al público y recordó sus raíces familiares.  

“Soy mitad andaluza, siempre lo digo. Mi padre es de Jaén y me encanta venir a dar conciertos aquí”, afirmó, arrancando una de las mayores ovaciones del concierto.

Aitana Málaga
Foto: Ada Díaz

Un vínculo especial con una tierra que siempre le responde y que volvió a convertir su paso por Fuengirola en una auténtica celebración. La fiesta alcanzó uno de sus puntos álgidos con Las Babys, cuando varios seguidores subieron al escenario para bailar junto a ella, una tradición ya habitual en esta gira. Tras la canción, los bailarines tomaron el protagonismo con una potente coreografía en solitario antes de dar paso de nuevo a la cantante, demostrando también el importante peso que tiene el apartado visual dentro de un espectáculo concebido al detalle.

Aitana Málaga
Foto: Ada Díaz
Aitana Málaga
Foto: Ada Díaz

El tramo final concentró algunos de los momentos más intensos de la velada. Con Conexión Psíquica, la grada saltó al unísono hasta hacer temblar el recinto mientras miles de voces acompañaban cada verso. Fue además una de las canciones más comentadas de la noche por el gesto que realizó Aitana al llegar a la frase “si fuera por mi ex, me quedo sola”. La artista respondió con una sonrisa, un resoplido y un expresivo movimiento de mano que muchos asistentes y seguidores interpretaron como una referencia a la reciente polémica protagonizada por Sebastián Yatra en redes sociales. Lejos de alimentar el ruido mediático, Aitana respondió como mejor sabe hacerlo: sobre el escenario y respaldada por un público completamente entregado. 

Cuando parecía que la noche llegaba a su fin, el público comenzó a reclamar a coro Superestrella. La petición fue escuchada y el himno que da nombre a uno de los mayores éxitos de esta nueva etapa puso el broche de oro a más de hora y media de concierto. 

Entre luces azules, teléfonos móviles y miles de personas cantando al unísono, Aitana se despidió de Fuengirola confirmando el excelente momento que atraviesa. Una noche que volvió a demostrar por qué Marenostrum se ha consolidado como uno de los grandes escenarios musicales del sur de Europa y por qué la catalana sigue siendo capaz de movilizar a toda una generación allá donde lleva su Cuarto Azul.

REDACCIÓN: Laura Ruiz