Noites do Porto llena de música la ciudad herculina hasta el 5 de julio
El verano empieza de verdad cuando la música vuelve a conquistar las noches al aire libre. En A Coruña ocurrió este viernes 26 de junio, cuando el Muelle de Batería volvió a convertirse en uno de los escenarios de Noites do Porto y reunió a cientos de personas frente al mar para recibir a Barry B, uno de esos artistas que ha pasado a convertirse en la voz de toda una generación.
Antes de que llegara el momento más esperado de la noche, Vera Fauna fue la encargada de abrir la velada. La banda sevillana exhibió su universo de pop intimista y neopsicodelia mientras el sol se escondía lentamente sobre el puerto coruñés. Y así, con canciones como ‘No Me Digas La Verdad’, el recinto fue cogiendo temperatura.
Barry B y su gira ‘Infancia Mal Calibrada’
A las 22:45 llegó el momento. Los músicos ocuparon primero sus posiciones sobre el escenario y, poco después, apareció Barry B entre una ovación que confirmó que su regreso a la ciudad era uno de los conciertos marcados en rojo dentro de la programación del festival. Tras llenar dos noches consecutivas la Sala Inn el pasado mes de marzo, el burgalés volvía con Infancia Mal Calibrada Tour.
No necesitó demasiado para meterse a la gente en el bolsillo. Bastaron los primeros acordes de «Joga Bonito» para que el público empezara a saltar y cantar como si el concierto llevara una hora en marcha. A partir de ahí, Barry B fue enlazando canciones con naturalidad, dejando que fueran ellas las que hablaran. «Taj Mahal» o «¿Quieres autodestruirse conmigo?» fueron de las primeras elegidas.
El concierto avanzó sin bajar la intensidad ni un segundo. Temas como «TUSSI» o «Vis a Vis» no podían faltar en el setlist. Y, también hubo espacio para «TRANKIS», la colaboración incluida en Cuarto Azul, el último trabajo de Aitana, que el público cantó a pleno pulmón.
La mirada también estuvo puesta en el futuro con «Silverado», el primer adelanto del próximo disco de Barry B. El tema, publicado recientemente, dejó entrever el camino que seguirá el artista en su siguiente proyecto, previsto para finales de este año.
Y, el recinto se empezó a cubrir por una atmósfera mucho más emocional. «Gigante de Cristal» y «Todo ese dolor» prepararon el terreno para «El lago de mi pena», donde los flashes de cientos de teléfonos iluminaron la carpa mientras el público acompañaba cada verso. Sin apenas romper ese silencio compartido, Barry sorprendió con una interpretación acústica de «Una casa en el Teide», la reciente colaboración con Gara Durán.
Pero Barry B sabe medir los tiempos de un concierto. Después de la calma volvió la explosión. «Komantxeria», «Infancia Mal Calibrada», «Chocolate Axe» y una desatada «Monster Truck» devolvieron la electricidad al recinto. Ya no había diferencia entre artista y público: todos gritaban las mismas canciones con idéntica intensidad.
El momento más íntimo llegó con «VICTORIA». Guitarra en mano, Barry interpretó una de las canciones más personales de su último proyecto sabiendo que entre el público se encontraba Teresa Victoria, su hermana y la persona a quien dedica el tema. Una interpretación sincera y especialmente emotiva que consiguió silenciar durante unos minutos una carpa que hasta entonces solo había conocido el ruido.
Para cerrar, eligió la canción que cambió definitivamente su carrera. «Yo pensaba que me había tocado Dios», junto a Carolina Durante, sonó como un himno generacional. Pero él quiso vivirla desde abajo. Abandonó el escenario y terminó rodeado por sus seguidores, cantando y saltando con ellos hasta el último acorde. Una imagen que resumía perfectamente quién es hoy: un artista que ha crecido enormemente sin dejar de sentirse parte del mismo público que ahora llena sus conciertos.
Noites do Porto encontró en Barry B uno de esos conciertos que justifican por sí solos un festival. Porque si marzo confirmó el flechazo entre Barry B y A Coruña, esta noche frente al mar dejó claro que lo suyo con la ciudad ya va camino de convertirse en una historia de ida y vuelta.