Acereda presenta su álbum más honesto, un trabajo que reivindica la calma, la autenticidad y las emociones
Hay artistas que prefieren seguir las tendencias y otros que deciden construir su propio camino. Acereda pertenece a este segundo grupo.
Con Te Juro Amor, el cantante, compositor y productor madrileño presenta un álbum que apuesta por las emociones, las historias que dejan huella y las canciones que no entienden de prisas. Hablamos con él sobre este nuevo trabajo, sus influencias, el proceso creativo detrás del disco y la importancia de mantenerse fiel a una identidad propia en una industria que cambia constantemente.
En Te Juro Amor reivindicas un amor más humano y profundo en una época marcada por la inmediatez. ¿Qué necesidad personal había detrás de este álbum?
Sin lugar a dudas, la necesidad de mostrarme tal y como soy, alejado mentalmente de las tendencias, la presión y las opiniones externas. Creo en la necesidad de recordar que todavía existen cosas que merecen ser vividas sin prisa. Siempre me ha conmovido la forma en la que antes se hablaba del amor, con una sensibilidad y un respeto que siento que, en parte, hemos ido perdiendo. Este álbum nace de esa inquietud: de reivindicar las emociones sinceras, los vínculos, conexiones y la belleza de sentir sin miedo. Más que mirar al pasado con nostalgia, quería expresar que esa forma de amar y de hacer música sigue teniendo un lugar en el presente.
El disco está inspirado en la tradición del pop romántico hispanoamericano, con referentes como Julio Iglesias, Luis Miguel o Camilo Sesto. ¿Cómo consigues rendir homenaje a esos artistas sin perder tu propia identidad?
Siempre he entendido la inspiración como un punto de partida, nunca como un destino. Admiro profundamente a esos artistas porque marcaron una forma de entender la música y las emociones, pero mi intención nunca ha sido parecerme a ellos. Creo que el mundo no necesita dos artistas iguales; precisamente lo bonito de la música es que cada persona aporta una forma distinta de sentir, de contar y de conectar. Intento aprender de quienes admiro y de la forma en la que cuidaban cada canción, pero sabiendo que mis historias solo pueden ser contadas desde mi propia persona. Ahí es donde creo que nace la verdadera identidad de un artista.
Empezaste a hacer música con apenas 12 años utilizando un iPad y GarageBand. Mirando atrás, ¿qué mantienes ahora de aquel niño que componía por pura necesidad de expresarse?
A día de hoy sigo conservando exactamente lo más importante: la necesidad de transformar en música las emociones que siento muy profundamente, y que muchas veces no soy capaz de expresar con palabras. Con los años he aprendido técnica, disciplina y una forma mucho más consciente de entender este oficio, pero la razón por la que sigo componiendo continúa siendo la misma. Cada vez que cojo la guitarra o me reúno con mis músicos, sigo encontrando esa emoción que un día me hizo empezar.
Has dicho que cada canción es una extensión de ti mismo. ¿Hay algún tema de Te Juro Amor que te haya resultado especialmente difícil compartir por lo personal que es?
Probablemente Cuando fuiste mía. Fue una de las canciones que más me costó terminar de escribir y de compartir, porque habla de algo que muy pocas veces queremos aceptar: que hay personas o etapas de nuestra vida que dejan de formar parte del presente para quedarse únicamente en el recuerdo. Creo que esa aceptación es una de las partes más difíciles de cualquier duelo, ya sea una pérdida emocional o incluso física. Precisamente por eso sentí la necesidad de convertirla en canción. Es un proceso doloroso, pero también necesario, porque aceptar el pasado no significa dejar de quererlo, sino aprender a seguir caminando con todo lo bonito que nos dejó.
En una industria donde muchas canciones parecen diseñadas para durar apenas unas semanas, tú hablas de permanencia y de cuidar las melodías, las letras y los arreglos. ¿Crees que hoy sigue habiendo espacio para hacer música sin mirar constantemente las tendencias?
Estoy convencido de que sí. De hecho, creo que cada vez más. Hoy existen muchísimas herramientas para hacer música y, precisamente por eso, el público también es cada vez más exigente. Eso obliga a los artistas a cuidar más cada detalle y a intentar ofrecer siempre la mejor versión posible de su trabajo. También siento que estamos viviendo una vuelta hacia una música más humana: el auge de los conciertos, de la música en vivo y de las interpretaciones más orgánicas demuestra que seguimos necesitando emocionarnos con personas, no sólo con algoritmos. Como artista y como oyente, esa tendencia me ilusiona enormemente.
Aseguras que descubrir que otras personas se reconocen en tus canciones ha sido uno de los mayores regalos de este proyecto. ¿Cuál ha sido el mensaje que más te ha marcado hasta ahora?
Siempre me emociona cuando alguien me cuenta que una canción mía se ha convertido en “su canción” con una persona especial, o que le ha acompañado en un momento importante de su vida. Es algo que yo mismo he vivido como oyente y todavía me cuesta asumir que pueda ocurrir con mi música.
Pero hay un momento que siempre recordaré. Después de un concierto mío en 2024, un chico se acercó para decirme que mis canciones le habían inspirado a empezar a hacer su propia música. Eso me marcó muchísimo, porque yo crecí sintiendo exactamente esa admiración por otros artistas. Pensar que ahora puedo ser ese impulso para otras personas me hace sentir que, aunque sea de una forma pequeña, mi música ya ha conseguido aportar algo positivo. Y eso tiene muchísimo valor para mí.
Acereda: «todo este proyecto nace del deseo de dejar un impacto positivo, por pequeño que sea, en la vida de quienes me escuchen»
Defiendes que mostrar vulnerabilidad es casi un acto de resistencia. ¿Crees que esa honestidad también implica asumir más riesgos como artista?
Por supuesto. Mostrarte vulnerable siempre implica un riesgo, pero es un riesgo que acepto con muchísimo cariño porque nunca he pretendido parecer perfecto. Nadie lo es, y fingirlo no sería honesto por mi parte. Lo único que intento es mostrarme tal y como soy, porque la música es la forma más sincera que tengo de expresarme.
Además, me gusta pensar que, dentro de algunos años, podré mirar atrás en mi carrera y reconocer en ella cada etapa de mi vida. Ver cómo he cambiado, cómo he madurado y cómo he aprendido a sentir las cosas de otra manera. Si esa evolución también conecta con quienes me escuchan, entonces el riesgo habrá merecido completamente la pena.
Este es el proyecto que defines como el más importante de tu vida hasta ahora. Cuando alguien termine de escuchar Te Juro Amor, ¿qué te gustaría que se llevara de Acereda, más allá de las canciones?
Me gustaría que se llevara una sensación de amor. Creo que vivimos en una época con demasiado ruido, demasiada división y demasiada prisa, y ojalá este disco pueda servir para recordar que todos sentimos, todos sufrimos y todos necesitamos sentirnos igual de comprendidos.
Al final, todo este proyecto nace del deseo de dejar un impacto positivo, por pequeño que sea, en la vida de quienes me escuchen. Todos venimos del mismo lugar y caminamos hacia el mismo destino. Antes o después, todos amamos, todos perdemos, todos dudamos y todos necesitamos sentirnos queridos. Yo he tenido la enorme fortuna de encontrar en la música un medio con el que expresar todo esto, y siento la responsabilidad de compartir este amor y esta manera de entender la vida con la esperanza de que, de alguna forma, también pueda acompañar a otras personas.