Dieciséis voces emergentes validan sobre el Escenario Unicaja de Marenostrum Fuengirola la vigencia de un formato que sigue siendo el mayor fenómeno de masas de la música española

El mar Mediterráneo ofreció anoche un telón de fondo inmejorable. A los pies de la imponente silueta del Castillo Sohail, el recinto de Marenostrum Fuengirola congregó ayer, viernes 31 de julio de 2026, para presenciar la gira de Operación Triunfo 2025. Cuando los relojes marcaron las 22:00 horas, el rugido ensordecedor de la multitud certificó que el experimento audiovisual de Amazon Prime Video había trascendido las pantallas para materializarse en una liturgia de carne, hueso y altos decibelios.

Vanguardia, la coronación de una estrella y catarsis final

El tramo final transformó Marenostrum en una inmensa pista de baile. Destacó el momento vanguardista de Guille Toledano, quien, armado con unas Meta Glasses, interpretó «Como Camarón» fusionando la rumba rock con la tecnología inmersiva desde un cuadrilátero central. El penúltimo capítulo rindió pleitesía a Cris Lora, la indiscutible ganadora de la edición. Con un exigente medley que enlazó «Punto de partida», «Uh nana» y «La noia», la artista sevillana demostró una pasmosa madurez, una afinación inmaculada y una presencia escénica arrolladora que justificó con creces su título.

La indispensable «Despedida» desató la euforia absoluta. La interpretación grupal de «La potra salvaje» invitó al escenario a la artista local La Dani y a la vocal coach Mamen Márquez en una auténtica fiesta dionisíaca. El recogimiento nostálgico del himno «Ese lugar» sumió al público en la emoción, antes de que el estallido de confeti y alegría de «Será por qué te amo» rubricara un cierre efervescente.

Operación Triunfo Fuengirola
Foto: Ada Díaz

Contexto y conclusión: El legado de una generación

A nivel técnico, la edición de 2025 ha demostrado un nivel superlativo. La puesta en escena y una sólida banda en directo certificaron la evolución del formato hacia la excelencia profesional. Todo ello en un Marenostrum Fuengirola que, en su décimo aniversario y presumiendo de su pionero Certificado ‘Huella de Carbono de Eventos’, demostró una capacidad logística y acústica impecables.

El triunfal paso de la gira certifica el éxito de la transición del formato al streaming y su capacidad para generar comunidad física. Cuando los cañones de luz se apagaron, la sensación era la de haber asistido a un rito de paso. Artistas como Cris Lora o Guille Toledano demostraron tener el talento necesario para la industria musical, aunque su verdadero reto comenzará cuando termine la gira. Por ahora, el eco de sus voces contra las murallas milenarias nos recuerda que la necesidad de reunirnos para escuchar música en directo sigue siendo una de las expresiones más catárticas de nuestra cultura.