El cantante malagueño presentó en Fibes un adelanto de lo que será su próximo disco
El reloj marcaba las 21:13 cuando las luces del Palacio de Congresos se apagaban y las voces del público estallaron. En la oscuridad aparecía el protagonista de la noche, Pablo López. Nada más sentarse en el piano para comenzar a tocar un «qué bonito eres» resonaba en el auditorio, provocando la risa nerviosa del artista.
Así llegó la primera sorpresa de la noche, «Como soy», canción de su próximo disco veía la luz por primera vez, tras ello el cantante agradecía a la gente allí presente. «Es un lujo que ustedes hayan dedicado un día a venir a verme», dijo emocionado. Tras ello, los cinco músicos que acompañan a López se unieron a la fiesta, y «El niño del espacio» no tardó en sonar. El cantautor le dedicó también unas palabras a su madre, entre el público. «Sin ti, nada de esto sería posible», confesó.
Los móvil se alzaron con luz cuando las primeras notas de «La niña de la linterna» comenzaron a sonar, algo que también ocurrió con «Lo saben mis zapatos», canción que el público cantó de principio a fin, incluso sorprendiendo al artista. Él, contestó de la misma forma. Dejó el micrófono de lado y a pleno pulmón cantó el estribillo de la canción.
«Es una canción muy especial para mí», dijo refiriéndose a «Me voy a escapar», otro de sus temas nuevos que también presentó en la capital hispalense. A ella se sumó «Esdrújula», una canción inédita con la que López consiguió poner a cantar al público. «Vamos a grabarlo para redes», rió. Así, el artista consiguió que en cuestión de segundos que todo el teatro cantase al unísono algo que acaba de escuchar hace apenas unos instantes.

Las sorpresas no faltaron
La velada continuó con «La libertad» y «Te espero aquí», creando un gran entusiasmo colectivo. Con «Vi» y «Quasi» el público se levantó de sus asientos y acompañaron con palmas al malagueño. Pablo López aún tenía más sorpresas para Sevilla. Antes de cantar «Tu enemigo» amenazó con subirse a la grada más alta del auditorio a cantar, y cuando la canción terminó, lo hizo. Recorrió pasillos de la platea y tras subir algunos escalones, allí estaba arrancándose con los primeros compases de «Dos palabras», desatando la locura. Regresando al escenario, como si Sevilla fuese la que mandase y no él, se atrevió a cantar algunos versos del Himno de Andalucía, a lo que el público respondió cantando aún más fuerte que él.
Después de la tormenta llega la calma. A guitarra y con sus músicos cerca entonó «Mamá No», «El abrazo más grande de todos los tiempos», e incluso se atrevió a versionar «Óleo de una mujer con sombrero» de Silvio Rodríguez. En la recta final «El Mundo» sonó para enloquecer de nuevo a los presentes. Con la voz ya rota pero totalmente entregada, López se quedaba a solas para cantar «El Patio», creando una atmósfera difícil de explicar con palabras.
Tras ello, el artista se marchó para volver a aparecer con su banda a ofrecer una última canción. El suelo retumbaba y la voz del artista poco se podía escuchar mientras el público cantaba con fuerza «Suplicando». El niño del espacio voló, pero esta vez de manera diferente. Fue a base de entrega, verdad, música y pasión.