Manuel Carrasco volvió a conquistar este domingo el Estadio de La Cartuja con una nueva parada de su proyecto Salvaje desde la raíz. En esta ocasión, el artista onubense llevó al público hasta el universo de La cruz del mapa, el disco que marcó un antes y un después en su carrera y que volvió a sonar ante miles de seguidores en una noche cargada de emoción y grandes himnos
Si hay conciertos que quedan en la retina de por vida, uno de ellos pertenece a Manuel Carrasco. El cantante volvió a emocionar a Sevilla en la segunda entrega de “Salvaje desde la raíz”, esta vez con una propuesta dedicada a La Cruz del Mapa. El reloj marcaba las 22:15 cuando las luces del escenario se encendieron y la lona que lo cubría comenzó a subir. El sonido de la gente allí presente era atronador, como si supiesen que lo que estaba por ocurrir sería algo nunca antes visto.
Tras una proyección inicial, un acróbata apareció en el escenario, llegando al final de la pasarela para ondear la bandera que daba paso al pasado. Manuel comenzó el concierto con “Me dijeron de pequeño”, reproduciendo la puesta en escena de aquella gira, sentado en un banco tras una lona. Y cuando esta cayó, el fervor del público encendió La Cartuja.
“Yo quiero vivir” y “Aprieta” siguieron la fiesta y un par de canciones después el cantante dedicaba unas palabras a los asistentes. “Sevilla vuelve a marcar el camino para el mundo. Ha habido gente que ha cruzado el charco para venir a este sur, porque este también es suyo”, afirmó.

Invitados especiales para una noche especial
Manuel Carrasco continuaba su viaje al pasado y las primeras notas de “Los primeros días” se coreaban en el estadio. Ahí llegó uno de los momentos más celebrados. Dani Fernández se unió al onubense para interpretar el tema. Tras agradecer la invitación el manchego reivindicó el mérito de Manuel. “Hoy aquí hay algo mejor que las tendencias, una banda tocando y canciones con mensajes”, haciendo alusión a triunfar más allá de las modas y los likes.
Tras la intensidad inicial, Manuel bajó las pulsaciones con “Me gusta”, “Te veo entre la gente” o “Dispara lentamente”. Sin embargo, la aparente calma no duró mucho. Justo antes de interpretar “Te busco en las estrellas”, el artista presentaba a la banda Siloé. “Lo que está haciendo Manuel hoy es un hito”, aseguró Fito Robles ante un público entregado.
Tampoco faltaron “Sabrás” y “Déjame ser”, pero uno de los momentos más bonitos llegaba con un interludio de drones que dibujó en el cielo la inscripción “Cruz Salvaje” junto al emblemático símbolo de “La cruz del mapa”.
Mientras las miradas se dirigían al firmamento, una orquesta se posicionaba en el escenario para dar paso a una de las versiones más emocionantes de “Ya no”. Por momentos, La Cartuja dejó de ser un estadio para convertirse en un pequeño teatro. Manuel Carrasco cantaba como quien se dirige a un puñado de personas, y no a las 65.000 gargantas que lo arropaban. Con “No dejes de soñar”, esa intimidad se extendió por todo el recinto, los móviles iluminaron las gradas y el estadio se transformó en un inmenso mar de luces que acompañó al artista hasta el final de la canción.

Un estadio en llamas
La noche avanzaba con más intensidad aún. Tras la interpretación de un grupo de baile de “Polaroids” y “El grito del niño”. Manuel volvía al escenario para crear un ambiente festivo con “Hay que vivir el momento”, “Amor planetario” y “Hasta por la mañana”. “Siempre fuertes” estuvo acompañada de Álvaro de Luna. El cantante sevillano agradeció a Manuel por la oportunidad y reconoció el mérito de todo su trabajo.
No hay concierto de Manuel Carrasco sin su solo de guitarra. Como si el tiempo no hubiera pasado, el onubense sigue aferrándose a ella igual que en aquellos primeros años de canciones. Con ella interpretó “Llámame loco”, “Porque”, “Ámame otra vez” y “Mujer de las mil batallas”, haciendo un viaje a través de la nostalgia.
Si el día anterior fue Vanessa Martín quien lo acompañó, diez años después de aquel primer estadio compartido, en la noche del domingo el invitado fue Miguel Poveda. Juntos interpretaron una sentida versión de “Menos mal” y, entre abrazos y sonrisas, se dedicaron palabras de admiración y cariño mutuo.

Otra noche para el recuerdo
“Uno x uno” vino acompañada del público. El cantante bajó a las primeras filas y se la cantó a su público cara a cara. “Tambores de guerra” hicieron retumbar todo el estadio y “En el bar de los pesares” trajo de vuelta a viejos compañeros. Pablo Cebrián, antiguo productor de Manuel durante buena parte de su trayectoria reciente, cogió la guitarra para acompañarle como ya hizo el 11 de junio de 2022, fecha en la que el onubense batió el récord de asistencia de un estadio en España.
Lejos de perder energía, Manuel Carrasco recorrió toda la pasarela de principio a fin con “Tan solo tú”, acompañado del fervor de su gente y los cañones de fuego que hacían, si cabe, aún más intensa la actuación.
El final estaba cerca y después de poner a todo el mundo a saltar y bailar con “Qué bonito es querer”, Manuel se sinceró. “Sevilla, siempre superáis mis expectativas. Me muero de miedo y pienso que esto se va a acabar, porque los sueños duran hasta cierto punto, pero vosotros hacéis que amanezca en uno todavía más bonito”.
“A la sombra de una higuera” fue la elegida para bajar el telón de la segunda noche de residencia. Un estallido de fuego abrazó el escenario mientras Manuel Carrasco recuperaba uno de los gestos más simbólicos del concierto, volver a clavar la bandera con la que había comenzado el viaje horas antes. El círculo quedaba así cerrado. “Nos vemos la semana que viene”, se despidió el artista antes de desaparecer entre una ovación interminable y dejando a su público con la mirada puesta en las dos últimas citas de esta histórica residencia.