Madrid volvió a demostrar este sábado 28 de marzo de 2026 que la música en directo sigue siendo una de sus grandes religiones. El Movistar Arena acogió una nueva edición de La Noche de Cadena 100, un evento que mezcla espectáculo, emoción y grandes nombres del pop nacional e internacional, con un objetivo claro: celebrar la música como punto de encuentro.

El encargado de inaugurar el concierto fue Nil Moliner, que con su estilo optimista y cercano, logró que el público entrara rápidamente en calor, marcando el tono de celebración que dominaría el resto del espectáculo. 

Tras ese arranque, el concierto fue encadenando actuaciones con agilidad, apoyado por la conducción de los presentadores de Cadena 100, Javi Nieves y Mar Amate, que mantuvieron el ritmo entre cambios de escenario y entradas de artistas. La sensación era la de estar asistiendo a un gran festival concentrado en pocas horas: cada bloque cambiaba el registro y mantenía viva la atención del público.

Maldita Nerea aportó uno de los momentos más emotivos de la noche, con ese pop luminoso y sentimental que conecta siempre con el público. A continuación, la banda madrileña, Sidecars consiguió que el recinto se transformara en un karaoke masivo con canciones como “Amasijo de Huesos” o “Mundo imperfecto”, confirmando que su directo sigue siendo una apuesta segura. 

Beret, cambió por completo el pulso del recinto devolviendo el concierto a un terreno más íntimo y emocional que demostraba como su música funciona de desahogo colectivo. Fue uno de esos momentos en los que el espectáculo deja de ser solo espectáculo y se convierte en experiencia compartida.

En la parte media del evento, Depol aportó el aire fresco del pop juvenil, con un directo pensado para conectar con el público más joven, pero que terminó contagiando también al resto y seguido de ello, se dio paso a un pop internacional con Loreen. La artista sueca aportó un giro estético y sonoro al show, con una presencia magnética y un estilo más electrónico que elevó la puesta en escena.

Uno de los momentos más celebrados llegó con Antonio Orozco, que volvió a demostrar que es un artista hecho para el directo. Su voz, reconocible al instante, llenó el recinto con facilidad, y su forma de interpretar logró conectar con un público que respondió con aplausos largos a canciones como «Entre sombras y sombras me falta» o «Te juro que no hay un segundo que no piense en ti».

Pero si hubo un tramo en el que el Movistar Arena se convirtió en una auténtica fiesta colectiva, ese fue el de Melendi. El asturiano apareció como uno de los nombres más esperados y no tardó ni unos segundos en hacer estallar al público. El repertorio definitivo fue un acierto absoluto: “Tu jardín con enanitos”, “Fecha de caducidad” y “Lágrimas desordenadas” se convirtieron en un coro masivo, cantado con nostalgia, euforia y esa sensación de que las canciones forman parte de la memoria personal de miles de personas.

El broche final lo puso David Bisbal, que cerró el concierto con potencia, energía y la seguridad de quien domina los grandes escenarios. Su actuación terminó de elevar el ambiente hasta la euforia, dejando claro por qué sigue siendo una de las figuras imprescindibles del pop español. 

Más allá del cartel y del despliegue técnico, La Noche de Cadena 100 volvió a confirmar su esencia: un espectáculo construido para celebrar la música en comunidad. Hubo momentos de fiesta, de emoción y de nostalgia, y sobre todo hubo una sensación constante de unidad, de miles de personas cantando como si compartieran la misma historia. Madrid, una vez más, respondió como sabe hacerlo: dejándose la voz y quedándose con el recuerdo.

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