Bad Bunny consiguió 135,4 millones de espectadores en una actuación marcada por un mensaje de amor frente al odio, que generó muchas reacciones

Bad Bunny deslumbró al mundo durante el descanso de la Super Bowl, con una actuación que fue vista por alrededor de 135,4 millones de espectadores. Estos datos de NBC, convierten a dicho show como el halftime más visto de la historia del evento superando a nombres como Kendrick Lamar (133,5 millones) y clásicos como Michael Jackson o Usher en ediciones anteriores.

Bad Bunny
Foto: Kevin Mazur/Getty Images para Roc Nation

Además, Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino en encabezar un show de la Super Bowl interpretando su repertorio íntegro en español. De esta manera promovió su cultura y su trayectoria tras haber ganado recientemente el Grammy al Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos.

Los temas que cantó fue una selección de las más famosas, aunque priorizando su último álbum. Arrancó con “Tití me preguntó” y aguanto la energía con temas como “Yo Perreo Sola”, “Safaera”, “EoO”, “Café con Ron” y el cierre con “DtMF”. Fueron un total de 14 canciones, aunque el público del estadio en gran parte enmudeció ante la barrera del idioma.

Bad Bunny y Lady Gaga
Foto: Kevin Mazur/Getty Images para Roc Nation

Entre los momentos más destacado estuvo la aparición de Lady Gaga, que se sumó al escenario para interpretar una versión en salsa de “Die With a Smile” y bailar junto al puertorriqueño, y la presencia de Ricky Martin para cantar “Lo que le pasó a Hawaii”. El show también incluyó una serie de cameos y apariciones destacadas que reforzaron su carácter multicultural. En la «casita» estuvieron bailando al son de la música Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba, Alix Earle, entre otras ‘celebrities’

Reivindicación latina, amor frente al odio y choque con Trump

Más allá de la música, la actuación fue interpretada como un acto simbólico de reivindicación cultural. La puesta en escena se centró en referencias explícitas a Puerto Rico y a la identidad latina, con banderas de países americanos, escenas inspiradas en mercados y campos de caña y mensajes proyectados de unidad y amor frente al odio.

El show también entró de lleno en la discusión política estadounidense. «Nadie entiende una palabra. El baile es desagradable para los niños que lo vean. El show es un golpe en la cara a nuestra nación», son algunas de las duras declaraciones que manifestó Donald Trump al terminar el concierto. Este choque ideológico convirtió el espectáculo en un símbolo de la tensión entre discursos culturales y políticos en el país, especialmente en torno a temas como inmigración, lenguaje e identidad cultural.

Bad Bunny
Foto: Kevin Mazur/Getty Images para Roc Nation

Una de las escenas que se interpretaron como lucha contra las políticas de Trump fue cuando el boricua entregó uno de los Grammy que ganó hace tan solo una semana a un niño que se parecía a Lian Ramos, al detenido, y posteriormente liberado, por los agentes del ICE desplegados por el gobierno estadounidense.

Bad Bunny, en boca de todos

Las reacciones no tardaron en llegar desde el mundo del entretenimiento y la cultura popular. Desde España, Rosalía compartió su entusiasmo por la actuación, destacando la forma en que Bad Bunny llevó la cultura latina al centro de la atención global. Asimismo, Jennifer Lopez manifestó su apoyo al puertorriqueño tras ya compartir el mismo escenario en 2020 durante aquella Super Bowl: «Estoy aquí contigo de la misma manera que tú estuviste conmigo».

En el extremo opuesto, el ‘influencer’ y boxeador Jake Paul publicó críticas muy duras contra el show, afirmando que «un falso ciudadano estadounidense que actúa y odia públicamente a Estados Unidos. «No puedo apoyar eso» no podía ser quien cantase en dicho evento. Esto levantó debates encendidos en redes y provocó multitud de respuestas por las que tuvo que matizar sus palabras.