Mar Lucas se une a Noriel en "Bachatón"
Entre el brillo del pop y la fuerza del urbano, Mar Lucas sigue abriéndose camino en una industria que no siempre lo pone fácil. La catalana, que acumula más de 15 millones de seguidores en redes sociales, lleva un par de años centrada en una de sus grandes pasiones: la música. Un proyecto que ha ido creciendo a base de emociones, pero también de evolución, de probar, de equivocarse y de volver a intentarlo. En ese recorrido aparece “Bachatón”, su nuevo single junto a Noriel.
La canción suena a fiesta. A ese momento en el que decides dejar de pensar y simplemente bailar en medio de la pisa. Es una mezcla de bachata, reggaetón y pura energía que huye del drama para quedarse en lo ligero, en lo que se vive sin darle demasiadas vueltas.
Y, en medio de todo ese ruido, Mar Lucas continúa encontrando su sitio. Hablamos con ella sobre música, identidad y todo lo que está por venir.
Estás en un momento de exposición y crecimiento —musicalmente hablando—, ¿cómo describirías la etapa que estás viviendo ahora mismo?
La describiría como una etapa cambiante. Siento que todo está evolucionando muy rápido y que tengo que adaptarme constantemente a nuevas situaciones. A la vez, noto que tanto la industria como el público cada vez confían más en mí. Eso también me ha llevado a un cambio de mentalidad: a atreverme más, a arriesgarme más.
Hablas de esa “credibilidad” dentro de la industria. ¿Cómo fue para ti el salto de redes sociales a la música?
Fue complicado, muy complicado. Tiene cosas maravillosas, como haber podido colaborar con artistas muy grandes gracias a la exposición que tengo. Eso les ha permitido ver mi recorrido desde el principio, las canciones que he ido sacando y lo que estaba construyendo, y ha ayudado a que confiaran en mi proyecto. Estoy muy agradecida por ello.
Pero también hay una parte negativa, y es precisamente esa credibilidad, que cuesta mucho ganársela. Aun así, lo veo como un proceso. Creo que con el tiempo la percepción cambia, es cuestión de seguir trabajando y de que la gente vaya viendo la evolución.
«Bachatón», su colaboración con Noriel
Acabas de lanzar tu colaboración con Noriel, “Bachatón”. ¿Cómo surgió esta unión?
Todo empieza hace aproximadamente un año, con el lanzamiento de la trilogía de “Rota”, un proyecto que gira en torno a una ruptura personal y en el que cada canción representa una fase distinta, además de estar conectadas también a nivel visual. En ese contexto, “Para ti”, el segundo tema, es una carta de desamor que escribí junto a Keytin, un compositor colombiano al que quiero muchísimo y que siempre ha creído en mí.
Le enseñé el proyecto, conectamos muy bien a nivel creativo y, a partir de ahí, Noriel descubrió el tema —probablemente a través de Keytin—, empezó a seguirme y me escribió para felicitarme. Después me pidió que le enviara música y, entre lo que le mandé, había una canción que llevaba guardada desde hacía tres años. Sentí que ese era su momento. Se la envié y le encantó tanto que prácticamente se grabó de inmediato, incluso me mandó un audio por WhatsApp con su parte.
¿Y ese audio fue el definitivo?
Sí, lo que él grabó en ese audio es prácticamente lo que luego aparece en la canción. Después vino a Madrid, lo grabó en estudio con mi productor, pero la idea y la base que mandó en ese mensaje se mantuvieron.
La gente que se sumerge en tu proyecto puede percibirlo como un universo más suave, más “rosa”. ¿Cómo es colaborar con alguien como Noriel, que viene de un sonido más urbano?
A mí me encanta formar parte del pop en ese sentido, porque precisamente lo interesante está en esa mezcla. Puede parecer que mi proyecto tiene un color más dulce o más “rosa”, pero cuando colaboras con artistas urbanos se rompe completamente esa idea, y eso es algo que me gusta mucho.
De hecho, salvando las distancias, lo comparo con colaboraciones como la de Rihanna y Eminem, donde dos mundos muy distintos encajan a la perfección. A mí me atrae muchísimo ese contraste. Ya lo he explorado antes con artistas como L-Gante en “Radiactiva”, y ahora con Noriel en “Bachatón”. Me gusta precisamente eso: unir universos que, a priori, parecen diferentes.
En otras entrevistas has comentado que vienen más colaboraciones con artistas como Reality… ¿qué puedes contarnos sobre ello?
Sí, totalmente. Estoy constantemente insistiendo para que saquemos el tema porque me encanta. De hecho, haría muchísimas canciones más con él. Tiene un talento increíble y, además, es una persona maravillosa.
Hace dos años de tu primer álbum. ¿Está el segundo en el horno?
Siento que el álbum aún tiene que esperar un poco. Lo tengo prácticamente hecho, pero ahora mismo no tengo claro cuál es su camino ni su concepto final. Estamos en un momento muy rápido a nivel de consumo, muy “dopamínico”, y siento que dentro de un álbum muchas canciones pueden perder valor si no se les da el contexto adecuado.
Prefiero centrarme en cuidar cada tema, elegir bien los lanzamientos y darles el espacio que merecen como singles. Más adelante, cuando encuentre el enfoque adecuado, sí me gustaría lanzar ese álbum con un sentido claro para cada canción.
¿Hacia dónde te gustaría llevar tu proyecto en esta nueva etapa?
Me estoy dejando influenciar por sonidos más bailables, muy ligados a lo que he escuchado desde siempre: el electrolatino de artistas como Juan Magán, Danny Romero o Dasoul. Ahora quiero seguir explorando ese imaginario desde el mambo, el merengue, el reggaetón clásico o incluso sonidos afro, todo lo que tenga raíz latina y conecte con ese espíritu más bailable.
Siempre para llevarlo al directo. ¿Cómo has vivido estos años de inicio sobre el escenario?
Subirme al escenario es una de las experiencias más increíbles que he vivido; lo siento como mi lugar seguro, donde puedo parar todo y simplemente disfrutar y conectar con la gente.
Aun así, el año pasado pasé por un momento complicado a nivel psicológico en los directos, donde el ruido de redes y los comentarios negativos me afectaban y me hacían estar demasiado pendiente de hacerlo perfecto. He tenido que trabajar mucho esa parte, tanto a nivel técnico como mental, aprendiendo a soltar la exigencia y aceptar que en un directo no todo sale perfecto, y eso me ha permitido volver a disfrutar de verdad.
Y para cerrar, ¿qué esperas de este año?
Sobre todo, disfrutar. El año pasado no me permití hacerlo tanto como me habría gustado, estaba muy centrada en todo lo que venía y no tanto en vivirlo.
Este año quiero cambiar eso. Además de objetivos profesionales —como la gira de salas o los festivales—, mi mayor meta es precisamente esa: disfrutar cada momento, vivirlo desde el agradecimiento y ser consciente de todo lo bonito que está pasando.